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LEER:
Mateo 4:12-25, Marcos 1: 14-20, Lucas 4:14-15; 5:1-11; 6:17-19




Tema: Jesús principia su ministerio

Objetivo: Ser pescadores de hombres para el reino de Dios.

Versículo: Y les dijo: Venid en pos de mí, y os hare pescadores de hombres. Mateo 4:19


Introducción:

¿El Reino de Dios es para todos? Dios desea que su reino sea para todos, pero solo podrán vivir en él aquellos que escuchen y acepten la palabra de Dios, ¿y si no les hablamos a los demás de la palabra de Dios entonces como se enteraran de lo que Dios les quiere dar? Debemos de ser pescadores de hombres para que más y más personas puedan tener una vida con Dios, debemos enseñarles lo que hemos aprendido y sobre todo debemos de ser buen testimonio, es decir, que los demás vean que nosotros amamos y obedecemos lo que Dios dice.

Historia:

Jesús sabía esto y el enseñaba en todo momento la palabra de Dios. Cuando Jesús oyó que Juan el Bautista estaba en la cárcel, se marchó a la región de Galilea, pero no volvió a su casa en Nazaret, sino que se fue a vivir a Cafarnaúm; este pueblo se encuentra a orillas del Lago de Galilea. Iba de lugar en lugar enseñando en las sinagogas, y toda la gente hablaba bien de él. Y así Jesús pronto llegó a ser muy conocido en toda la región.  Anunciaba las buenas noticias acerca de Dios:

 «¡Ya está cerca el día en que Dios comenzará a reinar! Vuélvanse a Dios y crean en la buena noticia.»

 
Desarrollo:

Jesús pasaba por la orilla del Lago de Galilea y la gente se amontonó alrededor de él para escuchar el mensaje de Dios.  Jesús vio dos barcas en la playa que estaban vacías porque los pescadores estaban lavando sus redes, una de esas barcas era de Simón Pedro.
 Jesús subió a ella y le pidió a Pedro que la alejara un poco de la orilla. Luego se sentó en la barca, y desde allí comenzó a enseñar a la gente. Cuando Jesús terminó de enseñarles, le dijo a Pedro: —Lleva la barca a la parte honda del lago, y lanza las redes para pescar,  Pedro respondió: —Maestro, toda la noche estuvimos trabajando muy duro y no pescamos nada. Pero, si tú lo mandas, voy a echar las redes; hicieron lo que Jesús les dijo, y fueron tantos los pescados que recogieron, que las redes estaban a punto de romperse, entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca, para que fueran enseguida a ayudarlos. Eran tantos los pescados que, entre todos, llenaron las dos barcas, y las barcas estaban a punto de hundirse.
Al ver esto, Pedro se arrodilló delante de Jesús y le dijo: —¡Señor, apártate de mí, porque soy un pecador! .Santiago y Juan que eran hijos de Zebedeo, Pedro y todos los demás, estaban muy asombrados por la pesca tan abundante. Pero Jesús le dijo a Pedro: —No tengas miedo. De hoy en adelante, en lugar de pescar peces, voy a enseñarte a ganar seguidores para mí. Los pescadores llevaron las barcas a la orilla, dejaron todo lo que llevaban, se fueron con Jesús.

 Jesús recorría toda la región de Galilea. Enseñaba en las sinagogas, anunciaba las buenas noticias del reino de Dios y sanaba a todos los que estaban enfermos. Todos querían tocar a Jesús, porque sabían que el poder que salía de él los sanaría. Muchísima gente de las regiones de Galilea, Judea y Decápolis seguía a Jesús. También venía gente de la ciudad de Jerusalén y de los pueblos que están al otro lado del río Jordán.


Aplicación:

Mucha gente oirá acerca de Jesús, y unos le escucharan o otros no van a querer creer, pero aun así debemos decirles a todos que nuestro Dios es santo, y si no queremos obedecerle ya seamos chicos o adultos, entonces no podremos ver a Dios. Debemos ser santos, porque nuestro Dios es santo.


 


                                                     Manualidad, pescadores de hombres

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